miércoles, 7 de mayo de 2014

Regresar a los viejos cánones o la sucesión en la dirección técnica actual.

Se acerca, como varios medios mencionan, un tiempo de especulaciones, y en primer instancia me parece importante la cuestión de la dirección técnica de nuestro equipo. Cuando recontrataron a Mario Trejo (en una acción que no entendí, ya que esta directiva lo corrió cuando llegó, y ya era demasiado tarde para que Memo Vázquez regresara, quien a su vez se fue por que Mario Trejo le negó refuerzos), y él dijo que, ante la crisis, había que dejar de lado digamos fundamentalismos o tradiciones del Club --que se refería a traer a un Técnico de extracción universitaria- y contrató a José Luis Trejo, lo hizo con el objetivo de sacar al Universidad del fondo y la ignominia en la que se hallaba faltándole, insisto a los cánones no escritos del Club, que es un técnico de casa. A mi ver, el objetivo se cumplió, se llegó hasta donde se pudo en el torneo, y para mí, también con este Técnico.

En cuestiones futbolísticas, también se ha comentado mucho su juego ratonero, defendiendo la mínima ventaja y con poco dinamismo. También hay rumores que dicen que las lesiones de nuestro capitán Verón y de Bravo, no fueron tanto ya musculares, sino de su relación con Trejo.

Como sea, opino que es tiempo, ahora sí, de regresar a la tradiciones universitarias, igual que el alumno formado en las aulas de su Facultad, con el tiempo regresa como mentor, es hora de que regrese algún otrora pupilo a dirigir al Universidad Nacional.

A mi parecer, en algún momento se le debería dar la oportunidad a alguien que no es mediático, pero que lleva muchos años conformando equipos a contracorriente, ya que en nuestro país no existe una liga femenil de dónde echar mano. Me refiero al "casquete corto" Leonardo Cuéllar, quien ha dirigido a las chicas en una empresa complicada, con la adversidad mencionada, entre otras. Él entiende a la perfección a la institución, surgió y triunfó aquí, en una de sus épocas de gestación de los principales sellos que nos caracterizan, y pertenece a la primera generación en levantar el título de liga. Algún día me gustaría verlo tirando de los cordones del equipo, aunque creo que en este momento hay otro candidato más viable, que cumple los requisitos que dicta la tradición, y que, quizá por su naturaleza de delantero y su participación en el marcador --entre otros- del legendario campeonato en 1991, será más ofensivo que el actual. Me refiero a David Patiño. El también músico ha estado dirigiendo en los equipos subalternos al primero, y ha hecho un excelente papel, además incluso de ya haber dirigido al primer equipo de modo interino. 

Esperemos que los vientos cambien y J.L. Trejo no continúe, y se cocine un regreso a las tradiciones con una persona capaz e identificada, y con ello mayor posibilidad de crecimiento en Universidad.

¡México, Pumas, Universidad!


lunes, 5 de mayo de 2014

Una garra briosa...


El viento traía la brisa del Atlántico, y llenaba los pulmones de aire fresco. Muy grata era la sensación de abrir los brazos y recibir la brisa teniendo enfrente el estuario del Tajo, y atrás el Terreiro  do Paço, (Patio del Palacio) también conocido como la Plaza de Comercio, en Lisboa.
Me encontraba tomando fotos del lugar, cuando de pronto vi que un grupo de unas treinta o cuarenta  personas entró a la plaza por una esquina, gritando y dirigiéndose a la estatua ecuestre del rey José I de Portugal. Los integrantes del conglomerado vestían casi en su totalidad de negro, con elegantes trajes, corbata y una capa del mismo color, algunos con un sombrero con listón negro. Además traían al cuello bufandas que se notaba que eran de algún club de futbol.
Cuando llegaron a la base del monumento, vi que también traían una o dos pacas de paja que colocaron a los pies del caballo, después de brincarse sin pudor alguno la reja que lo rodea. Tomaron algo más de paja y la esparcieron  por donde pudieron. Claramente se notó que era alguna especie de ridiculización o humillación hacia la estatua. Terminaron con una especie de porra dirigida por el que se había subido a la estatua, y fue coreada por todo el grupo. Cuando terminaron me acerqué a preguntar de qué se trataba.

Muy amables, como suelen ser los portugueses, me respondieron que, efectivamente se trataba de un equipo de futbol, cuyo color característico es, como dije, el negro. Se trata del Académica de Coimbra, o más completo, Associação Académica de Coimbra – O.A.F. (Organismo Autónomo de Futbol) y me dí cuenta, con alegría, que se trata de un club muy similar al Universidad de México: Los Pumas de la UNAM.

 

El escudo de la Asociación incluye la Torre de la Universidad
de Coimbra. 

La Asociación Académica es la organización estudiantil de la Universidad de Coimbra, casa de estudios fundada en 1290. Es la más antigua de Portugal y de las más añejas del mundo con operación continua. En 1887, se inicia el club de futbol de la Asociación, siendo uno de los más viejos del balompié lusitano. Surgió como un equipo deportivo de estudiantes. Es apodado como briosa, en el sentido de orgullo, tenacidad, espíritu… o garra.

 

Por nuestra parte, el Club Universidad Nacional se fundó en 1954, en condiciones similares, de un equipo hecho de puros estudiantes, muchos de los cuales tomaban clase en la mañana, y por la tarde se iban a entrenar, todo obviamente en Ciudad Universitaria. Un ejemplo es el recientemente fallecido arquitecto Juan José Díaz Infante, que fue arquero de los Pumas, así como constructor de las instalaciones “Guillermo Aguilar Álvarez” mejor conocidas como la Cantera Oriente. (http://www.m-x.com.mx/2012-04-15/juan-jose-diaz-infante-el-hombre-que-imagino-las-ciudades-del-futuro/ ///// http://www.jornada.unam.mx/2012/06/13/cultura/a07n1cul)

 

El puma es el símbolo del deporte universitario, ya que es
 un animal astuto, inteligente, veloz, agresivo, 
cualidades que debía tener un jugador.
 Podemos decir, en resúmen, Garra, Espíritu y Corazón.
El mote lo escogió el Coach de Football americano
 Roberto "Tapatío" Méndez.

Ya a nivel profesional, se conformó el patronato de los Pumas para que tuvieran autonomía financiera, sin que se usaran recursos de la UNAM en caso de haber pérdidas. En la historia del Universidad se destaca la filosofía y mística que debe caracterizar al universitario: garra, entrega, pasión. De su Cantera han salido los jugadores más importantes de México y es, como sabemos, de los que más seguidores tienen, pero sobre todo, somos una afición que sabemos que ser Puma va mucho más allá que sólo irle a un equipo de futbol. Nuestro último campeonato, el séptimo, se logró hace un año, y para este torneo, nos hemos reforzado con un refrescante y sano cambio de directiva, y con la llegada de algunos jugadores para apuntalar al equipo y cobijar a los canteranos. Esperemos que pronto caiga la octava estrella.

 

Como se ve, las similitudes entre los Pumas y la Briosa son muchas: equipos nacidos como y de universitarios al 100%, que se caracterizan por una filosofía muy particular de garra y entrega, que no sólo forman buenos jugadores de futbol, sino que su mística implica formar buenos seres humanos. Orgullosos portadores de sus tradiciones universitarias, Académica y Pumas son, vaya que sí, mucho más que equipos de futbol.

 

A mí no me gusta cuando algunos mexicanos dicen que le van al Barcelona, Manchester United, etcétera, simplemente por no estar inmerso en el por qué del club, sus filosofías, el sentido de pertenencia e identificación. Aunque, la verdad, el modo en que conocí al Académica, y al conocer un poco su historia, vi que fácilmente un Puma se puede identificar con la Briosa, y simpatizar con ella.

 

Regresando a lo de la estatua, en un primer momento pensé que se trataba algo así como La Quema del Burro previa al Clásico Poli-UNAM, pero la historia detrás de eso es muy interesante. Está relacionada con la dictadura que sufrió Portugal hasta el año 1974. Durante los años 60’s, los universitarios de Coímbra luchaban contra dicho régimen y la falta de libertad de expresión. En 1967, el club volvió a disputar la final de copa en Lisboa, y los estudiantes le llevaron paja al caballo de don José, como una forma de protesta ante la situación de Portugal, haciendo alusión a que no había comida para nadie, ni siquiera para el caballo. A la policía no le gustó dicho acto,  y por eso desde entonces, cuando el Académica jugaba en Lisboa, le llevaban dicho regalito al caballo.

 



Esa tarde la Briosa disputaría la Copa de Portugal contra el Sporting de Lisboa (de hecho, ví algunos aficionados del conjunto verdiblanco en el metro) en el Estadio Nacional de Portugal, mejor conocido como Jamor (léase Yamor). Ya en la tarde, instalado en el hotel ví el juego, que el Académica empezó ganando desde muy temprano, en un clima en extremo cambiante entre sol y lluvia en cuestión de minutos una y otra vez. El marcador final quedó así, 1-0, dándole a la Briosa un título después de 73 años (su última copa la ganaron en 1939) lo que, honestamente me dio gusto por el equipo de Coimbra ¡¡Felicidades!!. Esperemos que Pumas haga lo propio esta temporada y no estaría mal que algún día haya un choque entre ambos equipos ¡A-CA-DÉ-MI-CA! ¡GOYA!






                                         

Gracias a Vasco Ramos por la información que me proporcionó del Académica.

martes, 10 de septiembre de 2013

Retractarse.

Yo, francamente, me rehusé a que estuviera en los Pumas cuando lo contrataron. Para mí era inadecuado recurrir a ese tipo de contrataciones de gente mexicana ajena al Club. Pensé que a su edad ya tenía poco que dar y además que en sus diversos pasos, había estado en equipos opuestos, uno de ellos incluso se ha vuelto antónimo del Universidad en los últimos años.

Sabemos que nuestro equipo históricamente se ha basado en jugadores nacionales emanados de la Cantera y que también han llegado extranjeros de gran talante que forjan y han forjado episodios fundamentales en los anales de Universidad Nacional. Pero son prácticamente inexistentes, al menos que yo recuerde, grandes glorias mexicanas que no hayan sido de extracción unamita.

 Como dije, yo pensé que era un petardo, e incluso jugó una rival del lado oponente contra nosotros. Siempre reconocí que era un jugador entregaba pero ¿Cuadraría bien en Pumas? Juan Francisco Palencia hizo que me retractara. Desde el primer partido contra el equipo al que Enrique Borja fue transferido contra su voluntad, el rockero mostró algo que me agradó y fue que cuando un jugador contrario le quitó el balón con una carga fuerte pero limpia a uno de los nuestros que hasta cayó al suelo, Palencia reaccionó corriendo con todo a darle alcance al que ahora llevaba el balón, y se lo quitó de la misma manera, con carga fuerte, pero sobre todo, respaldando al puma al que se la habían quitado, haciéndolo con la misma moneda.

A la larga se volvió uno de los nuestros, un ícono de entrega, de lucha y de garra. Dos campeonatos merecidísimos y el cariño de la afición, que evidentemente es recíproco, además de que estamos esperando a que se prepare como se debe para que regrese a su casa, la Ciudad Universitaria.

Otro episodio épico de él no fue con nosotros, pero en circunstancias similares. disputando una final continental contra el mismo equipo y en el mismo estadio en el que nos despojaron por favoritismos de la Copa Sudamericana. Quien dirijía a Paco en ese momento es quien es nuestro técnico ahora: José Luis Trejo que espero con todo mi corazón revierta mi oposición, nos de los mejores resultados y haga que me retracte, igual que lo hizo su otrora pupilo, nuestro querido Paco Palencia.

sábado, 7 de septiembre de 2013

¿Una nueva esperanza?

La decisión de la directiva de traer a José Luis Trejo no me ha dejado una sensación del todo grata. Estoy de acuerdo con lo que se había mencionado acerca de la realidad en este momento era el lugar 17, y que no era momento de tradicionalismos. Va. 

Pero ¿en realidad Trejo era la opción para romper la tradición apenas por tercera vez, y la segunda en menos de un par de años? Lo del técnico que sustituyó a del Olmo sí fue algo de locos y sin sentido. Cierto que Trejo me da mejor espina y me agradaron sus declaraciones de que siempre ha admirado y respetado al Universidad, pero aun así, siento que no trae el gran cartel que pudiera superar algunas opciones que hay con antecedentes en Ciudad Universitaria. Aunque no muchos, hay por ahí algunos Pumas que podrían haber quedado mejor a mi ver. Alguien, por ejemplo que creo que ha estado teniendo un trabajo aceptable en un campo que ciertamente ha requerido mucha talacha, es Leonardo Cuéllar, que por varios años se ha encargado de selecciones nacionales femeniles. Como técnico, seguro ya tiene algo de callo, además de la experiencia de buscar avanzar con las chavas que obviamente no tienen el apoyo que tiene el fut varonil (vamos, no hay siquiera una liga femenil en nuestro país). Y, sobre todo, surgió de la institución y la quiere. Puma de corazón, vaya. Y ha manifestado que por supuesto que quiere ser técnico en el Olímpico Universitario.

Retomando lo de "dejar los tradicionalismos", lo que yo creo que hubiera sido prudente era buscar fuera de nuestro país, en clubes que tradicionalmente trabajen sus fuerzas básicas, como por ejemplo el Athletic Club de Bilbao. Obviamente el primero que haría ruido en ese tenor es Marcelo Bielsa, que hace no mucho dirigió a los leones bilbaínos. Otro ejemplo ibérico de buen trabajo con menores, por lo que he leído es el Sevilla, que ha últimas fechas  su cantera ha tenido buenos tiempos. De estratos superiores están el Ajax de Holanda, el Milan de Italia y los también ibéricos Barcelona y Real Madrid, que obviamente no entran en los presupuestos, aunque me parece buena la iniciativa de mandar a Sergio Bernal y a otros a la Masía para aprender algunas cuestiones de manejo de las inferiores. A mi ver, buscar proyectos a largo plazo, trayendo gente de equipos sin tantos reflectores pero de excelentes resultados era la alternativa si no había de otra que romper la tradición, pero en fin.
Aunque no siento a J.L. Trejo con pertenencia a nuestros colores, espero que al menos reacomode el camino de esta temporada. Y lo digo con cierta resignación. Algo así como
"pues trajeron a un técnico, pues ya qué". Ojalá que nos vaya bien -y hay que ver qué significa "bien" esta temporada...

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Orgullo intacto.


I.

Hace mucho tiempo, más de dos décadas, surgió en mí algo que aún permanece y así será siempre. Recuerdo perfectamente esa tarde de sábado, incluso que había comido ese día. Mi padre me llamó a la sala –donde había otra televisión, aparte de la que yo veía-. “Ahí va el gol de Pumas”. Ese nervio, ansia en el estómago se apoderó de mí. Llegó el Tuca, tomó el balón. Se perfilo, disparó… ¡Goool! Y las emociones contenidas en mí estallaron enormemente, con gran felicidad. Más tarde, la angustia súbita de un tiro rival fue ahogada por el alivio y satisfacción de la atajada que hizo uno de mis ídolos, Campos, casi en la línea de gol. Silbatazo final y felicidad total. El antiguo tablero de foquitos escribiendo la leyenda que temporada a temporada espero: “Pumas Campeón”.
Esa tarde fue mi confirmación como aficionado a los Pumas, al Club Universidad. Contacto siempre hubo, desde antes –familiares egresados de la UNAM que también le van al equipo (“Mejía Barón fue mi compañero en la Facultad”, me decía mi Tía Eva), nombres como Hugo Sánchez, y todo el buen ruido que hicieron la gloriosa temporada 90-91-, pero ese título fue el lacre que selló mi corazón, el del niño de 9 años, sello que no se romperá jamás.


II.

Al paso del tiempo, mi afición por el C.U.N.A.C. fue creciendo. Hubo grandes momentos, de grandes e ilusiones y esperanzas. Imborrable quedó también en mí la primera vez que entré al Estadio Olímpico Universitario. Tan emocionado estaba que, bajando del coche me eché un Goya yo solito. El puma de peluche que me compró mi padre aún lo conservo, aunque algo maltrecho. Recuerdo un equipo que jugaba divertido, agresivo… Luis García y Jorge Campos, los golazos de media vuelta, los atajadones multicolores, el grupo de chamacos gritándole al árbitro que se quitara el brasier y a los rivales cosas peores –los demás aficionados nos volteaban a ver, reían y aplaudían-, el perro que un día se metió a la cancha y a Campos correteándolo... Luego, unos años después, me tocó vivir un partido de liguilla narrado por teléfono por mi padre, a quien le marqué de un público porque estaba fuera de casa. El partido estaba por terminar:
“Uy, penal contra los Pumas… ¡¡Lo paró Campos!! –Brinqué de la emoción-… ¡Uy! Contrarremate y anotó el contrario”
Fue la primera vez que lloré por una derrota. Esa temporada fuimos muchos viernes a ver a los Pumas, que fue el mejor equipo de la segunda vuelta. Tardes gratas en C.U., disfrutando del buen futbol que desplegaban, ganando la gran mayoría de los partidos.


III.

Entonces comenzaron tiempos difíciles. Los uniformes del Universidad comenzaron a comercializarse por la palomita, la playera de mangas blancas con grecas fue la primera. Surgió una generación de Cantera que sería de las últimas en tener ese sello. El “Chiquis” García, el que ahora repudiamos Luna, Carreón, Cariño, Oteo…; si bien no fue legendaria, era de producción casera y migraron, como siempre fueron los ciclos. Hubo también una temporada que iba excelente, todos creímos que iba a ser el cuarto campeonato con el “Pájaro” Domizzi, igualmente los viernes por la tarde y entonces... rotura del ligamento cruzado de la rodilla. De ahí, muchas temporadas con no mucho rescatable. Y las dos cosas que más nos han dolido a los aficionados: la terrible noticia de que la otrora Imevisión ya no transmitiría al equipo, y la colocación de propaganda en el uniforme. Ambas en distintos momentos, pero han sido las cosas más repudiadas de las que tengo memoria, porque no han sido efímeras, como lo fue un técnico de pacotilla.


IV.

¿Qué pasa con nuestro equipo? ¿Qué ha pasado? ¿Por qué hace tanto que no se escucha una Goya al unísono de todo el Palomar? ¿La picardía de la porra que antes estaba en la zona de la Yarda 50? Y sobre todo ¿En qué ha cambiado lo que algunos comunicadores llaman mística? ¿Por qué las directivas no han logrado hacer renacer ese equipo que era, ya en las más malas, un animador serio de los torneos?
Muchos de los actuales aficionados, digamos que están a la mitad de la carrera, muy probablemente tuvieron su lacre –el que yo tuve en el 91- con el Bicampeonato, hace  ya casi una década. Entonces, si hacemos cuentas, muchos ni siquiera habían nacido o estaban en preescolar cuando fue el último campeonato de Pumas marcado como debe de ser: primer lugar general, mejor delantera, mejor defensa, mejor portero, campeón de goleo; garra, entrega, pasión por el equipo y muy buen futbol. Todo surgido de la Cantera, cuando menos de reservas y con dos o tres extranjeros muy, pero muy talentosos. La combinación perfecta.
Entonces, este público joven no conoció al equipo con esa mística, jamás escucharon a José Ramón Fernández narrando un partido, nunca vieron nuestra amada camiseta libre de basurita, luciendo únicamente el enorme rostro del Puma del “Pajarito” sobre el diseño base –justo el rostro agigantado, que se luce con el pecho enhiesto, gallardo y orgulloso- que se le ocurrió a Pedro Ramírez Vázquez…, no saben que Campos y Luis García fueron auténticos ídolos y no solo narradores, jamás escucharon a la porra gritándole al árbitro que le picara el… allá al jugador rival para que se levantara, los pollos o sus cabezas o patas volando en esos partidos, el estadio antes de que las “barras” aparecieran en México… Los últimos rasgos de identidad pura, es posible que no los hayan palpado. El recambio generacional que le ha faltado al equipo, le llegó a la tribuna.



V.

 ¿Y cuál es el punto de esto? Principalmente que antes los Pumas, nuestra identidad era una especie de contrapeso, un equipo original y auténtico que aderezaba el fut, de jóvenes, hasta con toques –odio la palabra- intelectuales. El equipo de la gente pensante y orgullosa, porque no le “vamos”: somos Pumas. La comercialización ha pesado, las transmisiones por donde no deben han permeado al interior del club, además de que son realizadas por quien hace telenovelas para embrutecer, al contrario de lo que representa nuestro equipo, y han mutilado varios aspectos primigenios de nuestra identidad. En primer lugar, que lo que debería de ser es que las transmisiones no fueran narradas por una persona pedante que pone apodos sosos y que cree que es agraciado. Esas cosas contaminan C.U., y hacen que parezca que nuestro equipo sólo es un equipo de futbol cuando es y representa más, mucho más que eso. Necesitamos un cambio en las transmisiones, necesitamos otra vez estar del otro lado. Las cámaras deben de ser de alguien que sienta al Universidad y a la Universidad… alguien que haya jugado clásicos contra el Politécnico y que tenga dinero, mucho dinero. Es el contrapeso que necesita no solo el Club, y tenemos que estar de ese lado.

VI.

Las últimas directivas aunque han logrado campeonatos, no han logrado a cabalidad restituir lo que era Universidad hace alrededor de veinte años. La cantera se ha secado. Cuando un jugador mexicano fue contratado por un equipo inglés, me dolió en el alma porque no salió de nuestras filas. Tener que traer a un extremo de la comarca también me parece inefable en Pumas. ¿De plano no hay de dónde echar mano? Es terrible que haya tantas altas y bajas, y que las bajas sean tan profundas como la que hoy vivimos.
Aunque el hecho de que haya jugadores que fueron emblemas y son auténticos Pumas no garantiza el éxito, habría que tomar cosas de la auténtica tradición y retomar los modelos que históricamente funcionaron y le dieron identidad y gloria al club, esta última no necesariamente asociada sólo a campeonatos. La gloria de los Pumas de la UNAM va y debe de ir más allá de eso.

Se necesita una limpia al interior, así como invocar a los apellidos Aguilar Álvarez y Cesarini, a su visión y proyectos, así como tener presentes por quiénes fueron, cómo surgieron y la huella que dejan y han dejado,  la Calaca González, Joaquín Beltrán, los “Pareja” López, Miguel Mejía Barón, Israel López, Leonardo Cuéllar, Aílton da Silva, Juan Carlos Vera, Leandro Augusto, Geraldo Cándido, Luis García, Spencer Coelho, Darío Verón, Bora Milutinovic, Antonio Sancho, Manuel Negrete, Genaro Bermúdez, Claudio Suárez, Francisco Palencia, Jaime Lozano…

No sé qué tiempos vengan, así que sólo queda esperar. Eso sí, con el orgullo intacto, pero exigente.


¡México, Pumas, Universidad!